Ansiedad
Cuando tu mente no termina de desconectar
Puede que pases mucho tiempo anticipando lo que podría salir mal, repasando conversaciones o intentando tenerlo todo bajo control.
A veces la ansiedad se siente como miedo o nerviosismo, pero otras aparece de una forma más silenciosa: dificultad para descansar, irritabilidad, tensión, necesidad de comprobar, darle vueltas a las cosas o sentir que tu cabeza nunca termina de parar.
Y aunque desde fuera puedas seguir haciendo tu vida con normalidad, vivir constantemente en alerta también cansa.
El ciclo
La ansiedad tiene una lógica
No aparece para complicarte la vida. Es un sistema de protección que intenta detectar posibles peligros y ayudarte a responder ante ellos.
1. Anticipas lo que podría ocurrir
La alarma se activa ante una situación que no siempre requiere tanta protección.
2. Aumenta la tensión
El cuerpo se prepara para responder a una amenaza.
3. Buscas recuperar seguridad
Controlando, evitando, comprobando o pensando un poco más.
4. Aparece alivio momentáneo
La sensación de amenaza disminuye durante un rato.
5. Tu mente aprende la estrategia
Y necesita volver a usarla para sentirse segura.
6. El ciclo se mantiene
Comprenderlo es el primer paso para empezar a modificarlo.
No se trata de conseguir que nunca vuelvas a preocuparte
Preocuparse forma parte de la vida. En terapia no buscamos eliminar cualquier pensamiento incómodo ni convencerte de que todo va a salir bien.
Podemos trabajar para que la preocupación deje de ocupar tanto espacio, aprender a relacionarte de otra manera con la incertidumbre y desarrollar recursos que te ayuden a sentir mayor seguridad sin necesitar tenerlo todo bajo control.
En terapia
¿Cómo podemos trabajarlo?
Comprender cómo funciona tu ansiedad
Porque no se manifiesta igual en todas las personas. Observaremos qué situaciones la activan y cómo responde tu cuerpo.
Identificar qué la mantiene
Qué pensamientos aparecen y qué haces para intentar sentirte mejor cuando surge.
Trabajar con lo que necesites
Pensamientos, emociones, respuestas corporales, conductas y relaciones.
Atender a tu historia
Y a las experiencias que puedan estar influyendo en el presente.
Siempre adaptando el proceso a tu ritmo y a tus necesidades.
Si la ansiedad está ocupando demasiado espacio
No necesitas esperar a encontrarte peor ni tener claro exactamente qué te ocurre. La primera sesión puede ser un lugar para empezar a ordenar lo que estás viviendo.
