Historia y presente

Sabes que ya pasó, pero algo sigue reaccionando

Determinadas situaciones siguen despertando miedo, tensión, bloqueo, necesidad de controlar o dificultad para confiar.

Puede resultar desconcertante sentir que racionalmente lo tienes claro, pero tu cuerpo o tus emociones reaccionan de otra manera.

Comprender que algo terminó no siempre significa que todas las partes de ti hayan aprendido todavía que ahora están a salvo.

El ciclo

Así se mantienen las respuestas de protección

Cuando hemos vivido experiencias difíciles, nuestro sistema aprende maneras de anticiparse y protegernos.

1. Algo del presente activa una señal conocida

Una situación, una conversación, una sensación corporal o algo difícil de identificar.

2. Tu sistema interpreta que necesita protegerte

Aunque racionalmente sepas que la situación es diferente.

3. Aparecen emociones o respuestas intensas

Miedo, tensión, bloqueo, hipervigilancia o necesidad de desconectar.

4. Intentas recuperar seguridad

Evitando, controlando, complaciendo o alejándote.

5. Aparece alivio a corto plazo

Y tu sistema aprende que esa estrategia te ayudó a protegerte.

6. La respuesta se mantiene

Ante una situación parecida, vuelve a reaccionar de la misma manera.

No se trata de olvidar ni de obligarte a pasar página

Trabajar con experiencias del pasado no significa revivirlas continuamente ni buscar recuerdos dolorosos porque sí. Tampoco consiste en convencerte de que ya pasó cuando una parte de ti sigue reaccionando.

Muchas de las respuestas que hoy te generan malestar pudieron tener sentido en otro momento de tu vida. Comprenderlo puede ayudarte a elegir otras formas de responder cuando ya no necesitas protegerte de la misma manera.

En terapia

¿Cómo podemos trabajarlo?

Comprender qué se activa en el presente

Qué situaciones generan determinadas emociones, sensaciones o formas de reaccionar.

Reconocer tus estrategias de protección

Qué función cumplen el control, la evitación, la desconexión o la complacencia.

Construir recursos y seguridad

Primero, aquello que necesites para sentirte suficientemente segura y poder regular lo que aparece.

Abordar tu historia cuando tenga sentido

Con herramientas basadas en la evidencia, incluyendo EMDR cuando esté indicado.

Siempre respetando tu ritmo. No necesitas contar ni trabajar nada para lo que todavía no te sientas preparada.

Tu historia influye en ti, pero no decide por ti

La terapia no puede cambiar lo que ocurrió, pero sí ofrecerte un espacio para comprender cómo sigue influyendo y responder desde lo que necesitas ahora.