Sobrecarga emocional
Cuando llevas demasiado tiempo sosteniéndolo todo
Responsabilidades, cuidados y la sensación de tener que llegar a todo sin encontrar apenas espacio para ti.
Puede que te sientas cansada, irritable, con la mente llena o con menos paciencia de la habitual. Y, aun así, sigues adelante porque sientes que no puedes parar.
No se trata de hacer más cosas, sino de no tener que sostenerlo todo tú sola.
El ciclo
Así suele mantenerse la sobrecarga
Muchas veces no aparece de repente, sino que se va construyendo poco a poco.
1. Asumes demasiado
Responsabilidades, tareas, preocupaciones o necesidades de otras personas.
2. Te exiges y te ocupas de todo
Intentas llegar, resolver y seguir funcionando aunque ya estés cansada.
3. Se acumulan cansancio y tensión
Cada vez tienes menos recursos para afrontar lo cotidiano.
4. Te desconectas de ti para poder seguir
Tus propias necesidades van quedando para después.
5. Aparecen culpa y frustración
Y en lugar de reducir la carga, intentas esforzarte todavía más.
6. El ciclo vuelve a empezar
Quizá no estás fallando: quizá llevas demasiado tiempo sosteniendo demasiado.
No tienes que seguir sosteniéndolo todo
Cuidar de otras personas y querer hacer las cosas bien puede formar parte de lo que es importante para ti. El problema aparece cuando hacerlo implica dejarte constantemente para después.
La sobrecarga no siempre se resuelve descansando un fin de semana. A veces necesitamos revisar cuánto estamos asumiendo, qué nos exigimos y qué espacio dejamos para nuestras propias necesidades.
En terapia
¿Cómo podemos trabajarlo?
Comprender qué estás sosteniendo
Qué ocupa actualmente tu espacio mental y emocional y desde cuándo te sientes así.
Escuchar cómo te está afectando
El cansancio, las emociones, los pensamientos y las señales de tu cuerpo.
Revisar límites y responsabilidades
La dificultad para decir que no, pedir ayuda, delegar o priorizarte sin sentir tanta culpa.
Recuperar espacio para ti
Con recursos y cambios que te permitan cuidarte de manera realista y sostenible.
Siempre a tu ritmo, desde una mirada integradora y adaptada a lo que tú necesites.
No tienes que poder con todo tú sola
Pedir ayuda también puede ser una forma de cuidarte. En una primera sesión podemos empezar a comprender qué está haciendo que te sientas tan sobrecargada.
