Cuando tu mente no termina de desconectar
Puede que pases mucho tiempo anticipando lo que podría salir mal, repasando conversaciones, intentando tenerlo todo bajo control o sintiendo que siempre tienes que estar pendiente de algo.
A veces la ansiedad se siente como miedo o nerviosismo, pero otras aparece de una forma más silenciosa: dificultad para descansar, irritabilidad, tensión, necesidad de comprobar, darle vueltas a las cosas o sentir que tu cabeza nunca termina de parar.
Y aunque desde fuera puedas seguir haciendo tu vida con normalidad, vivir constantemente en alerta también cansa.
La ansiedad tiene una lógica
La ansiedad no aparece para complicarte la vida. Es un sistema de protección que intenta detectar posibles peligros y ayudarte a responder ante ellos. El problema aparece cuando esa alarma se activa con demasiada frecuencia o ante situaciones que no requieren tanta protección.
- Anticipas lo que podría ocurrirTu mente empieza a revisar escenarios posibles para prepararse.
- Aumenta la tensiónAparecen nerviosismo, alerta o sensaciones físicas incómodas.
- Buscas recuperar seguridadControlando, evitando, comprobando o pensando un poco más.
- Aparece alivio durante un momentoLa sensación de amenaza baja durante un rato.
- Tu mente aprende que necesita esa estrategiaY vuelve a utilizarla la próxima vez que aparece una duda.
- El ciclo se mantieneCada vez hace falta un poco más de control para sentir la misma calma.
Comprender este ciclo no significa que tengas que dejar de preocuparte de repente. Significa empezar a entender por qué ocurre y qué puede estar manteniéndolo.
No se trata de conseguir que nunca vuelvas a preocuparte
Preocuparse forma parte de la vida. En terapia no buscamos eliminar cualquier pensamiento incómodo ni convencerte de que todo va a salir bien.
Podemos trabajar para que la preocupación deje de ocupar tanto espacio, aprender a relacionarte de otra manera con la incertidumbre y desarrollar recursos que te ayuden a sentir mayor seguridad sin necesitar tenerlo todo bajo control.
¿Cómo podemos trabajarlo?
- Comprender cómo funciona tu ansiedadNo se manifiesta igual en todas las personas. Observaremos qué situaciones la activan y cómo responde tu cuerpo.
- Identificar qué haces para sentirte mejorQué pensamientos aparecen y a qué estrategias sueles recurrir cuando surge.
- Trabajar con aquello que necesitesPensamientos, emociones, respuestas corporales, conductas, relaciones y experiencias de tu historia que puedan estar influyendo en el presente.
Siempre adaptando el proceso a tu ritmo y a tus necesidades.
Aprender a mirar(te) con otros ojos también puede significar dejar de preguntarte por qué no puedes simplemente dejar de preocuparte y empezar a comprender qué está intentando hacer esa ansiedad por ti.
Si sientes que la ansiedad está ocupando demasiado espacio
No necesitas esperar a encontrarte peor ni tener claro exactamente qué te ocurre. La primera sesión puede ser un lugar para empezar a ordenar lo que estás viviendo, conocer mi forma de trabajar y valorar juntos qué necesitas.
