Hay momentos en los que la vida cambia, incluso cuando no estábamos preparados para ello.
Una separación, una pérdida, una mudanza, un cambio laboral, la maternidad o cualquier otra transición puede remover mucho más de lo que imaginábamos.
A veces el cambio ha sido elegido y, aun así, duele. Otras veces llega sin avisar y nos obliga a reorganizar partes de nuestra vida que parecían estables.
Que hayas elegido un cambio no significa que no pueda doler. Y que algo haya terminado no significa que tengas que estar bien enseguida.
Así puede mantenerse el malestar en los cambios importantes
Las transiciones vitales suelen exigir una adaptación emocional, incluso cuando sabemos racionalmente que forman parte de la vida.
- Ocurre un cambio importanteAlgo modifica tu rutina, tus vínculos, tus expectativas o la forma en la que te imaginabas el futuro.
- Aparece incertidumbre o sensación de pérdidaPuede que no sepas todavía cómo será esta nueva etapa o que eches de menos lo que había antes.
- Intentas adaptarte rápidoTe exiges estar bien, tomar decisiones, seguir funcionando o “pasar página” cuanto antes.
- Dejas poco espacio para procesar lo que sientesLa tristeza, el miedo, la ambivalencia o el cansancio quedan en segundo plano.
- Aumenta la sensación de desorientaciónPuede aparecer ansiedad, irritabilidad, bloqueo o la sensación de no reconocerte del todo.
- El proceso de adaptación se hace más difícilY cuanto más te exiges estar bien, más difícil puede resultar escuchar qué necesitas realmente.
Comprender este proceso puede ayudarte a mirar el cambio de otra manera: adaptarte no significa hacerlo rápido ni sentirte bien todo el tiempo.
No todo cambio necesita una respuesta inmediata
A veces necesitamos tiempo para entender qué hemos perdido, qué ha cambiado y qué queremos construir a partir de ahora.
También puede haber emociones contradictorias. Puedes sentir alivio y tristeza. Ilusión y miedo. Deseo de avanzar y necesidad de mirar atrás. Todo eso puede convivir.
No siempre hay que elegir una emoción correcta.
¿Cómo podemos trabajarlo en terapia?
- Comprender qué ha cambiado realmenteExploraremos qué aspectos de tu vida, tus relaciones o tu identidad se han visto removidos por esta transición.
- Dar espacio a lo que estás sintiendoPodremos trabajar con la tristeza, la incertidumbre, la culpa, el miedo o la ambivalencia que puedan aparecer.
- Reconstruir sensación de estabilidadIremos buscando recursos, apoyos y pequeñas referencias que te ayuden a sentir más seguridad dentro de esta nueva etapa.
- Tomar decisiones desde lo que necesitas ahoraNo desde la prisa por “estar bien” cuanto antes.
Siempre respetando tu ritmo y entendiendo que algunos procesos necesitan tiempo.
No tienes que tener claro todavía cómo será lo siguiente
A veces atravesar un cambio no consiste en encontrar rápidamente una nueva versión de ti. Puede consistir simplemente en permitirte estar un tiempo entre lo que ya no es y lo que todavía se está construyendo.
Aprender a mirar(te) con otros ojos también puede significar permitirte cambiar sin exigirte tener todas las respuestas.
